CAPITULO UNO.
8 de Noviembre de 2010
Un Aeródromo cualquiera, en uno cualquiera de los 3 hangares de la compañía.
10:27 A.m.
…en una oficina, en un taller aeronáutico, el ruido de rotores del exterior se mezcla con el silencio aplastante de la oficina.
Un Bell 412 está realizando las protocolarias pruebas de potencia
–mientras en la oficina- 6 personas totalmente concentradas en su tarea.
El ruido de los rotores resulta habitual y ha perdido la capacidad de desconcentrar a nuestro héroe.
Allí estaba él, sudadera con capucha, vaqueros ajustados, zapatillas de deporte y los ojos como platos.
Esos ojos comparten una total inmersión entre el monitor del PC, una libreta en la que apunta cosas con un bolígrafo, y una calculadora que tecleaba al mismo ritmo trepidante al que movía el ratón por la pantalla.
Parece que aunque las demás personas de la oficina nos levantáramos y empezáramos a bailar la conga, él, nuestro héroe, no levantaría la vista de su ordenador y de su libreta.
-Como él apuntaría si leyera esto, el hecho de que sus compañeros se levanten y bailen la conga es “tremendamente improbable”, camisas, polos y pantalones de vestir en ellos y mas camisas y pantalones de vestir en ellas. Todos en silencio y todos concentrados en su tarea.-
Pero volvamos a nuestro héroe.
27 años, peinado raro y una expresión habitual a medio camino entre “me estoy riendo de ti” y “solo soy un jovencito entrañable”. Por lo general caía bastante bien y lo sabía. Se las había arreglado para parecer un ingeniero brillante pero la realidad es que no había pasado de secundaria, se le daba bien aparentar cosas y lo sabía.
12:00 A.m.
Se estiró en el respaldo de su silla y lanzó los brazos hacia arriba, para acariciarse la coronilla. Más que una caricia, era como el típico “alborotar el pelo” que se les hace a los niños.
Eso solo podía significar una cosa: ¡¡Lo tenía!!
Había pasado media hora pero él no podría asegurar que hubieran sido más de 5 minutos. Había estado absorto en su tarea y de pronto, ¡¡lo tenía!!
Su media sonrisa le delataba, lo tenía y estaba satisfecho por ello.
De alguna manera, era como si el momento en sí mismo, el hecho de haber llegado al “eureka” justificaba el esfuerzo, fuera más o menos difícil ponerlo en práctica, eso no importaba ahora.
Era consciente de que esta, era una de esas ideas brillantes que no sería fácil de llevar a buen puerto, pero el mero hecho de haber llegado a la conclusión era suficiente!
En definitiva: ¡¡Lo tenía!!
Se levantó de su silla y se acerco a la máquina del agua casi levitando sobre el suelo, con un aire de superioridad propio del que tenía algo grande entre manos.
No pude evitarlo y me levante tras él, sentía gran curiosidad por saber que había ideado esta vez.
A juzgar por el aspecto de su media sonrisa, tenía algo muy grande entre manos.
Me acerque a la máquina, cogí un baso y trate de iniciar una conversación que me llevara a averiguar a que se debía su aptitud.
-Hola.
-ey!
-¿Qué pasa?
- Na, aquí…
-ya...
-Si...
Lo cierto es que no sabía como abordarle, supongo que me daba vergüenza que notara que había estado observándole.
-Oye…
-Dime
-na… es que…
-Si?
-Te he visto levantarte así tan contento y me preguntaba…
-¿Te preguntabas qué?
Debo reconocer que entablar una conversación con él, era realmente complicado, apenas habíamos tratado, de hecho él apenas trataba con nadie allí, pese a eso la mayoría de gente sentía cierta empatía hacia él y yo no era una excepción.
En cambio, el no parecía sentir especial empatía por nadie, pero a mi me daba la impresión que yo no le caía mal y eso era mas de lo que podían pensar el resto de compañeros de la oficina.
En cualquier caso, no parecía interesarle lo mas mínimo mi curiosidad, definitivamente se le da bien incomodar sutilmente a la gente y lo sabe.
-No nada… ¿en que andas?
-Pues aquí, tratando de tocarme los huevos de la manera mas eficiente y menos visible posible.
-jajajaja
-¿Sabías que Michael Moore se ha visto obligado a volver a vivir con su madre en Michigan? Después de los años buenos, su descenso fue mucho más estrepitoso de lo que se podía imaginar.
No podía creerlo, ¿Por qué me contaba eso? Esta claro que no quería hablar de lo que tenía entre manos, pero… ¿eso era verdad?, joder que fuerte si el tío triunfo bastante…
-¿En serio?
-No, pero molaría, ¿verdad?
Por primera vez me miró, levanto las cejas, se encogió de hombros, dio media vuelva y volvió a su mesa.
Su sonrisa seguía allí, estaba convencido de que tenía algo grande entre manos y no quería compartirlo conmigo en ese momento.
12:08 A.m.
De nuevo sentado en su mesa, pero, ahora ya reclinado sobre el asiento, su actividad había dejado de ser frenética, si ahora las demás personas de la oficina nos levantáramos y empezáramos a bailar la conga, él, sin duda, nos miraría sonriendo. –aunque hay que reconocer que eso seguía siendo “tremendamente improbable”-
Es posible que ahora estuviera realmente trabajando y de ahí que su ritmo hubiera bajado. A veces cuando mas concentrado estaba, había podido observar alguna especie de tabla en Excel que siempre minimizaba cuando alguien se acercaba. Parecía que era algo que hacía para él y no para el trabajo, pero nadie tenía idea de que podía ir el tema, al fin y al cabo tampoco le importaba especialmente a nadie. El caso es que se enfrascaba de tal manera que era como si estuviera completamente solo. Solo paraba un momento cuando alguien tenía que hacerle algún tipo de pregunta y lanzaba un “perdona”, como norma general, él se daba por aludido al tercer “perdona” y entonces despegaba la cabeza del PC, minimizaba las tablas de Excel y contestaba “dime” con una sonrisilla picara.
Yo me preguntaba si esas misteriosas tablas de Excel tendrían que ver con el trabajo, pero hubiera apostado a que no era así. Ahora bien, si dedicaba tanto tiempo a eso, ¿Cómo hacía para sacar el trabajo adelante? Yo no lo se, lo que tengo claro es que si esto era como yo sospechaba, desde luego, se le daba muy bien aparentar cosas, y a buen seguro, lo sabía.
12:48 A.m.
Ahora era yo quien estaba inmerso en mi tarea, terminar unos informes que estaban llevando más tiempo del esperado.
La verdad es que todo hubiera sido más sencillo si me los hubieran pedido hace 2 semanas, justo cuando mi jefe se había enterado de que lo necesitaría, en lugar de encargármelo ayer, justo un día antes de que lo necesitara inexorablemente.
Esta era una práctica habitual en la compañía, todo era confidencial y eso generaba muchos problemas, no te enterabas de las cosas hasta que te explotaban en la cara.
Al fin y al cabo yo estaba inmerso en mi tarea de tal manera que había apartado de mi cerebro la sonrisa semieufórica que todavía seguía brillando en la boca de nuestro héroe.
13:07 A.m.
Dentro de mi cabeza el tedioso sonido del tecleo mezclado con el mecánico ruido de los rotores, se va diluyendo paulatinamente. Es como si mi cerebro estuviera eliminando lo innecesario del momento con el fin de dejar espacio para procesar lo que acababa de leer…
Sin duda mi primera reacción fue royo “¡¡¿¿que puta mierda es esto??!!” pero enseguida otro pensamiento me vino rápidamente. “¿Sería esto lo que provocaba la autocomplaciente media sonrisa de mi compañero?” si era así, que parecía que lo era, "¿Por qué decidía compartirlo conmigo?", seguramente se trataba de una respuesta a mi evidente curiosidad. Tal vez, todo era parte de “su plan” y simplemente necesitaba a alguien para llevarlo a cabo y como yo había mostrado interés (aún antes de conocer de que se trataba) me ha elegido a mi. En realidad lo mas probable es que fuera una mezcla de las dos y también en parte una necesidad de compartir lo que con el tiempo se convertiría en una genialidad que trasformaría al joven antisocial del peinado raro en un héroe y quien sabe sino a mi también…
…quizás podría convertirme en una especie de Robin!!
La idea me seducía, al fin y al cabo yo sentía algún tipo de admiración por él.
Casi inmediatamente otra idea saltó inesperadamente dentro de mi cabeza, "¿y si me enviaba esto a mi, porque sabía que era la persona con menos credibilidad de la compañía?" No me gusta hacerlo, pero debo reconocer, que suplo mis papuperrimas habilidades sociales con mentiras sobre los demás solo para captar la atención y esto ya me ha traído varios problemas. El principal, prácticamente nadie me hace mucho caso.
"No se muy bien de que va esto pero parece que será interesante."
Lo que provocó este terremoto en mi cabeza era un mail que nuestro héroe acababa de enviarme.
Trate de alcanzarle con la vista pero, para entonces, él ya estaba enfrascado en lo suyo, de nuevo concentrado al 100% con los ojos clavados en el monitor, supongo que andaría con alguna de sus “secretas” tablas de Excel o quien sabe si perfilando los detalles de su brillante plan!
El email decía así:
En primar lugar, te mando esto a ti, porque confío en que serás capaz de tratar el asunto con la confidencialidad que merece.
Necesito que una vez leído y entendido el contenido de este mail lo elimines inmediatamente.
Es de vital importancia que no compartas esto con nadie, llegado el momento, te haré llegar más información por mail. Que deberá ser igualmente eliminada.
Si esta suficientemente claro, o crees que no serás capaz de mantener la confidencialidad te ruego no sigas leyendo.
Email #1:
Ha sido un enorme acierto haber tomado la decisión de cortarme las uñas en horas de trabajo!!
2 minutos cada 5 días…
12 minutos al mes…
2 horas 40 minutos al año…
9 jornadas exactas durante toda mi vida laboral…
Lo único malo es que las tijeritas ya me han jodido un bolsillo del vaquero, pero, ¿cuanto vale un vaquero comparado con 9 días libres?
El siguiente paso es explicar mi situación al director de recursos humanos y hacerle entender que sería mucho mejor, en términos de productividad, cogerme los 9 días a principios de Diciembre a cambio de cortarme las uñas en casa a partir de ahora.
Ya te iré contando pero yo creo que una idea tan brillante solo puede salir bien!!
CONTINUARA….
ir al siguiente capítulo.
Oh, Dios mio...
ResponderSuprimirNo me sorprende nada lo del compañero y sus tribulaciones, de hecho (y esto es cierto totalmente) a la vuelta de las vacaciones de uno que cree que es mi jefe, cuando le dije "hola" su respuesta fue
"La proxima vez que te cortes las uñas de los pies en la oficina, no dejes rastros"
Primero pense que seria algun tipo de intento de frase para su epitafio rollo "prefiero morir de pie, blablabla" pero que no habia cogido aun el punto, pero viendo esto, creo que puede ser algun tipo de invasion alienigena como en la peli de la invasion de los ratacuerpos...
Estamos jodidos, tu.
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ResponderSuprimirTxinajo crack!! espero que no te mosquees, pero el comentario me parecía de demasiado mal gusto, tio.
ResponderSuprimirNo te enfadas, no? :)
Un saludo.
Nada tranquilo macho, ya ni me acuerdo lo que habia puesto, además esto como en los bares, no, reservado el derecho de admisión, jajajajaja
ResponderSuprimirTu estás admitivo sin el más mínimo problema!!!
ResponderSuprimirDe hecho, a tí y a Brokenman debería haceros socios VIP, por ser de los que siempre comentan!!
Un saludo.