01/12/2010

2 HORAS 40 MINUTOS Cap5

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CAPITULO 5

10 de Noviembre de 2010.
16:20

Había sido una mañana ajetreada en el trabajo, no había tenido tiempo para nada más que un café superárido a media mañana.
Por suerte para mi, esa noche había descansado de lo lindo. Hacía tiempo que no dormía tanto y tan bien, a las 21:30 estaba cenado, duchado y listo para una sesión de TV y a dormir. Hanna y yo nos cansamos rápido de la TV y a las 22:20 ya estábamos en la cama, Hanna, sus cartucheras y yo. Así que estaba fresco como el que mas.
El caso es que me vino muy bien, porque fue llegar a la oficina y empezar a recibir trabajo por todos lados, que si un informe por aquí, que si desarrollar un procedimiento para el control de riesgos de los nuevos contratos, que si, que si, que si… así toda la mañana, por suerte para poco antes de la hora de comer lo tenía todo bien encarrilado, pude respirar un poco y acercarme a hablar con Peter. La verdad es que ayer pase toda la tarde dando vueltas a lo de las gafas y no llegué a ninguna conclusión lógica. Le dí tantas vueltas que creo que mi cabeza echaba humo, no tenía ni la mas mínima idea de que podía tratarse. Supongo que por eso dormí tan bien, bueno, por eso y porque cuando llegué a casa me quité los zapatos y fue todo un alivio. Así que como podéis imaginar, estaba deseando tener un hueco libre para acercarme a hablar con él para que me diera la solución al problema. A estas alturas seguía sin tener muy claro que era lo que quería Peter de mi, bueno, quería que llevara el periódico a la consulta de Hanna pero yo estaba cada vez mas convencido de que había algo mas. Seguía fantaseando con mi posición de Robin al lado del brillante gran héroe repartiendo mamporros a los mediocres villanos. La verdad es que mis dos últimos días habían sido de lo mejorcito desde hace mucho tiempo, esta historia me hacía sentir bien, de repente todo tenía sentido. Lógicamente para pensar esto tenía que hacer un esfuerzo y ocultar un pensamiento que se me venía a la cabeza de vez en cuando, sobre todo cuando me hervía la herida del pie, “todo esto no tiene ni pies ni cabeza ¿y si Peter solo se está burlando de mi?”. Desde luego a mi en este momento la historia no me cuadra lo mas mínimo y eso me generaba dudas. Aunque en lo más profundo de mi cabeza, el hecho de que alguien hubiera confiado en mí para algo me hacía sentir realmente bien.
Toda la sensación se podría resumir en que de un par de días para acá tenía la impresión de que confiaba mas en mi mismo.

Poco antes de la comida (en cuanto había podido) me había acercado a hablar con Peter.

-Hola Mike
-Hola, macho, ayer estuve toda la tarde dándole vueltas a lo de las gafas y nada.
-jeje, en serio ¿ninguna teoría nueva?
-Si muchas, pero todas ridículas… dime como es que las putas gafas están secas!
-Es café en grano. Una taza llena de café en grano.
-Joooooder……..
-Te dije que la solución acertada era la más simple. Lo que ocurre que para llegar a las soluciones más simples, a veces, es necesario un esfuerzo. Tenemos muchas ideas preconcebidas que, como no nos las cuestionamos, ni siquiera sabemos que están ahí. Si oyes “una taza de café”, en seguida te haces una imagen mental muy clara de lo que es “una taza de café” y eso ya no te lo cuestionas. Para solucionar problemas es fundamental tratar de controlar esas mierdas preconcebidas.
-Ya veo, que fuerte.
-Si, la forma en que funciona nuestro cerebro nos limita en muchos aspectos.
-Claro, bueno, me voy a comer.
-Mike! Tienes en mente lo del periódico, ¿verdad?
Solo le guiñé un ojo para confirmar. Por supuesto que lo tenía claro. De hecho hoy saldría un ratito antes de la oficina para acercarme a la consulta de Hanna y dejar el periódico allí en la mesa de la sala de espera.
Me resultó raro que cuando volvimos de comer, Peter no apareció por la oficina. Pregunté si alguien sabía algo y me dijeron que creían que se había tenido que ir porque iban unos albañiles del seguro a hacerle noseque en casa.
Era bastante raro, ayer estuve en su casa y no parecía pendiente de ningún arreglo. Supongo que sería algún imprevisto.

17:30

-Jefe, tengo que irme un ratito antes por asuntos personales.
-¿Hoy que es, el día de los asuntos personales?
-Si no hay problema, yo me voy marchando…
-Si, claro, tira, tira.

Dicho y hecho, ya tenía todo recogido así que salí zumbando, en el maletero del coche tenía un maletín portadocumentos con el periódico, se me había ocurrido llevarme la prensa, que hubiera en la consulta, dentro del maletín sin que Hanna me viera y así evitar preguntas incomodas. Mi idea era ir bien de tiempo para pasar por el Dunkin Donuts y así presentarme en la consulta en plan visita sorpresa y evitar preguntas incómodas por parte de Hanna.

18:00

Me planté en la consulta de Hanna.

Era una consulta pequeña, pero estaba muy bien situada, era una zona comercial muy bien comunicada y con mucho transito de gente. Es la típica consulta de dentista pequeña con títulos en las paredes y fotos de bocas, conforme entras te das de bruces contra un pequeño mostrador, tras el que te encuentras a un tío sonriente, Erik, es hawaiano, unos 25 años, 1.88 y sin duda le pegaba duro al gimnasio, tenía buena presencia y era simpático lo cual era necesario para su trabajo. Llevaba ya 3 años trabajando con Hanna y teníamos un trato cordial. Por primera vez cuando entre y le vi detrás del ordenador me pregunté hasta que punto Erik aprovechaba las horas de trabajo. Seguro que poco, al fin y al cabo el solo se dedicaba a hacer pasar amablemente a los pacientes a la salita de espera y organizar la agenda de Hanna.
Saludé amigablemente a Erik le ofrecí un donut, que acepto de buen grado, y le pedí que no avisara a Hanna, para así darle una sorpresa. Pasé a la sala de espera, era una sala no muy grande, había dos sofás alrededor de la mesita dispuestos frente a la puerta de la consulta. Por suerte no había nadie allí así que empecé a recoger todas las revistas, folletos y periódicos que había en la mesita, los metí en mi maletín y dejé sobre la mesa el periódico de Peter. Sin más, así de fácil. Miré la mesa y pensé que quedaba muy forzado así, toda la mesa vacía y un solo periódico encima así que decidí dejar algunos de los folletos que me parecían menos atractivos a primera vista. Al poco tiempo se abrió la puerta de la consulta, Hanna acompañaba a un chico de unos 12 años con su madre, el chaval parecía Marlon Brando en el Padrino, tenía los mofletes y el mentón hinchados, resultaba gracioso. Hanna como siempre llevaba su bata blanca, aunque era realmente amplia no era capaz de ocultar lo inocultable. Hanna se despidió, dio media vuelta, me vio allí, sonrió, vio la caja del Dunkin Donuts, sonrió mas y se abalanzo sobre la caja diciendo con una enorme sonrisa un sincero “muchas gracias cariño” cuando quiso darme un beso ya tenía casi medio donut en la boca.
-¿Cómo es que has venido por aquí Mike?
-Ya ves, me he dicho “voy a darle una sorpresa a mi chica”
-Si, ya. Algo más querrás.
-No.
-Seguro.
-Parece que no te alegras, mujer.
Hanna volvió a echar mano de otro donuts
-No, no, me alegro un montón y encima con esta sorpresa…
Me dio un abrazo que fue interrumpido por el sonido del timbre.
-¿Tienes consulta? -Le pregunté-
-Si, me queda una visitilla, pero más tarde a eso de las 19:00
Se abrió la puerta y apareció un chaval vestido de camarero.
-Buenas tardes, su amiga se ha dejado esto antes en la cafetería. Aquí tiene.
-Muchas gracias, si me hubierais llamado habría bajado yo a por ella, no hacía falta que vinieras hasta aquí para dármela, muchas gracias.
-No es molestia señora. Buenas tardes.


-Vaya, que despiste tiene esta chica…
-Es una cartera, no?
-No, es un camarero jajajaja
(Tipico sentido del humor de Hanna, al final uno se acostumbra.)
-Jajaja
-Es la cartera de Silvia que hemos estado tomando café antes y se ve que se la ha dejado olvidada. Déjame un segundito, que la llamo para decírselo.

Silvia es la mujer del Director de Recursos Humanos, que casualidad...

-Nada, ya está guapo, me ha dicho Silvia que se pasará luego su marido a por ella, que le coge de camino desde el trabajo.
¡Tócate los cojones Mariloles! Yo alucino… esta si que es buena… que narices…? No me diréis que no… joder, no se ni que pensar…
-Genial, bueno cariño yo me voy a ir marchando, que tengo mucho follón. Solo quería saludar y dejarte los donuts. Nos vemos en casa.
-Claro guapo, luego nos vemos.

Me fui para el coche y la verdad es que estaba desconcertado, ¿podía estar pasando lo que estaba pasando? Yo no terminaba de creérmelo pero si esto no era una casualidad increíble no se que otra cosa sería. Le di vueltas y vueltas pero por mas que lo pensaba no parecía tener sentido. ¿Cómo podía haber ocurrido esto? Ahora bien, fuera como fuere, sorprendentemente, el plan de Peter marchaba a las mil maravillas.

19:00

Hanna estaba en su consulta, trasteando en su Facebook mientras esperaba a que llegara su última cita.
Sonó el teléfono, Hanna lo levantó y contesto “si claro” se levantó y salió a la sala de espera. Allí un hombre de unos 50 años, encorsetado en un traje gris que parecía bastante caro le tendía la mano.
-Hola soy Lucas, el marido de Silvia, me ha comentado lo de la cartera.
-Ah, claro, hola Lucas soy Hanna. Encantada.
-Un placer.
-Espera un segundito que te doy la cartera, la tengo en la consulta.
Cuando Hanna abrió la puerta de la consulta sonó su móvil, Hanna se paró un momento para contestar, dio media vuelta y dirigiéndose a Lucas dijo:
-Perdóname un momento, es importante. Siéntate y ponte cómodo, será solo un segundo.
Lucas se sentó con cuidado de no arrugar su traje, dio un vistazo a su alrededor y cuando su mirada llegó a la mesita que tenía delante no tardó ni dos segundos en agarrar el periódico y empezar a ojearlo.
En cosa de 5 minutos Hanna salió de la consulta, se disculpo argumentando que era una llamada importante de un proveedor un poco pesado.
A Lucas no pareció haberle molestado lo mas mínimo. Agarró la cartera que Hanna estaba ofreciéndole y se dirigió hacia la puerta con el periódico bajo el brazo. “¿Le importa si...?” dijo levantando el periódico.
“Ningún problema” concluyo Hanna.

En ese momento yo no tenía ni idea, pero no tardaría mas de un día en enterarme que desde el escaparate de la segunda planta del H&M que había frente a la consulta de Hanna se podía intuir entre la multitud que deambulaba de un lado a otro por dentro de la tienda, un chico con peinado raro y sudadera de capucha hablando por el móvil, parado, con la mirada fija en la ventana de la consulta de Hanna…

CONTINUARA...

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6 comentarios:

  1. Joder... Granos! La madre que pariome.

    Oye, compadre, te has leido "el hombre de los dados"?? Debias!

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  2. Jajaja,que bueno.
    Esto sé empieza a poner interesting

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  3. Mas.....mas.... no pares....sigue.....sigue....

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  4. Brokenman, no solo no lo he leido sino que no sabía ni que existía. Acabo de googlear un poco y será lo próximo que lea ;) tiene buena pinta...

    Virginia, me encanta que te guste!!

    Muchas gracias y un beso:
    a Virginia en los morros y a Brokenman... va, en los morros tambien!, pero sin lengua que luego se pone pesado...
    XD

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  5. Dov ¿que llevas puesto? me he puesto un poco palot con tu comentario!!
    :)

    Un saludo.

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  6. Coño aprovechando que tenia libre me he acordado que tenias el capitulo puesto, que grande tú, granos de café.....

    Bueno a la espera del siguiente...

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